La palabra escrita nos sitúa en la eternidad.

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viernes, 10 de enero de 2025

 



EL AMOR

 

 

El infierno tal vez vivir

si es bajo sus alas,

pero no este infinito sendero

donde todo vuelve a pasar

como sobre la cubierta de un velero

abandonado en mitad de la tormenta...




 

GAUTAMA

 

 

Cansada de gobernar,

salió del hormiguero un día

y se internó en las arenas del desierto,

dejando acéfalo a su pueblo.

Pobres seres,

sólo hechos a la obediencia,

no supieron existir

sin el látigo.

Y las misteriosas ciudades enterradas

se durmieron lentamente,

como bajo un hechizo fatal.


De "Profundos Arenales"

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miércoles, 8 de enero de 2025














Paso de largo, llevando pequeñas basuras que se enredan en mis juncos, que quedan flotando, dando tumbos y volteretas de borracho entre las matas tiesas que crecen en mi orilla, llevando en la correntada las hojas caídas de los árboles que se miran en mis aguas, llevando los botes veloces que los remeros creen manejar a su antojo, llevando el reflejo de un cielo amarillento y trémulo, llevando el otoño. Llevando mucho más que el otoño.



(fragmento de la última parte)



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El agua, la que cae del cielo, la que corre a nuestros pies, la que se encharca en pozas en la calle, la que rebota sobre el nylon del paraguas, la que lava, la que deshace las pesadillas o que las causa, no puede estar ausente de mis historias. Han nacido del agua. De mirar incesantemente caer la lluvia. De pasear por las orillas de los muchos ríos de mi infancia: El Aysén, el Simpson, el Baker. Y un poco más al norte, el Caucau, el Calle-calle, el Cruces, el Tornagaleones. Y el subterráneo Catrico que lleva, en sus aguas oscuras y silenciosas, quién sabe qué crímenes secretos y secretos amores. No, no puede el agua estar ausente de mis historias. 



 



 



 





martes, 7 de enero de 2025

 

Lento bajel que llevan las turbias aguas,

¿hacia qué orillas?

¿a qué riberas?

El aire huele a mariposas tempranas

y a cálidas inflorescencias

y a corazón de pulpa azul.

Pasa la barca ligera sin timón

y rueda el agua interminable que la lleva.


Del poemario : SOY UNA ISLA.

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Esta carrera desperdigada

en la que nadie llega

y la meta es jamás,

una calavera en cada mirada,

el hueso agudo de la muerte

tendido de mano a mano,

ese ritmo de estrellas fugaces

que pasan demasiado rápido

y nos dejan en el fondo del paladar

palabras inconclusas,

un anhelo vibrante

de incumplidos sueños,

y el sabor acre de la pesadilla

pegado a la sonrisa final.




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lunes, 6 de enero de 2025

 






Cuando baila la luna sobre las montañas

su aquelarre maldito de sangre y velos negros,

ese mar que tiembla en nuestra sangre

alza  olas estrepitosas de locura,

blanda espuma reemplaza al pensamiento,

la lógica se hace añicos

sobre rompientes iracundas,

y el insomnio se vuelve áspero

como los acantilados de mi infancia.

Cuando la luna impúdica

pasea su vientre grávido

de pesadillas infames,

se abren oscuras y desconocidas compuertas

y todos los monstruos, desbocados,

se precipitan en nuestros manantiales

a babear en las aguas cristalinas

su azufre fétido y mortal.

 

Cuando la mentirosa luna

simula un quieto lago de marfil dorado,

cierra tus ventanas,

pon gruesas cortinas en tu alcoba,

y huye,

huye en un sueño de verdes praderas

o de quietos cipreses,

escóndete en un sueño soleado y claro

y busca en él tu verdadero corazón

olvidado un día en la playa

a orillas del mar.

 

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domingo, 5 de enero de 2025



 

 

"Había nacido, (según contará después la leyenda, mucho después, cuando sus huesos ya se hayan desmigado hasta fundirse con el suelo calcáreo en que se convertirá finalmente la ciudad que lo vio crecer) con unas uñas largas y afiladas como navajas con las que rompió el vientre de su madre, cortando de paso el cordón de los afectos y surgiendo su vagido de hambre al mismo tiempo, y de ese modo su primer alimento fue la sangre materna que manaba de la herida abierta.

Así contarán después los descendientes de esa nueva raza, olvidada de todas las prácticas de la civilización, entre ellas la de la cesárea gracias a la cual Pedro Adán había logrado ver la luz, esa nueva raza que no venía de él aunque fue su líder y el generalísimo que los llevó a la victoria, y por eso una especie de monumento lo recordará, una especie de estatua hecha de detritus e inmundicias que se mezclarán poco a poco, al correr de los años, con las deyecciones de las palomas y tomará la forma monstruosa con que la posteridad lo conocerá.

Sin embargo, en estos momentos Pedro Adán es sólo uno más de los huérfanos que recorren las calles en busca de alimento; no sabe – no puede saberlo – cuál es la sórdida tarea para la que lo ha elegido el destino. A sus diez años escasos, abandonado por su padre alcohólico – que no había sabido hacerse cargo del niño tras la muerte de su mujer (que dio a luz agotada por la fiebre que diezmaba la población, como en las peores épocas del medioevo, y no pudo sobrevivir al desangramiento y a la peste que campeaba en el hospital sobrepoblado). A los demás los había dejado huérfanos la peste, a él en cambio la orfandad le llegó, además, por abandono. Después de los terremotos que asolaron su ciudad y una tras otra la mayoría de las ciudades de la tierra – aunque él ni siquiera imaginaba que existieran otras ciudades porque este había sido (y será) todo su mundo – vagó un tiempo un poco a la aventura, entrando en los ruinosos edificios, rebuscando entre los despojos, aprovechando los pocos alimentos que habían resistido al desastre. A los desastres. Parece verdad el trasnochado dicho de que las desgracias nunca vienen solas.  Pero qué sabía él de desgracias, era simplemente el mundo, el mundo tal y como lo conocía desde siempre. 

Arranca, de un manotón rabioso, un manojo de flores que crece todavía al amparo de una media pared que se alza entre escombros."

(Fragmento del capítulo II)

La Cuscuta. 

Jacqueline Sellan Bodin.

Una novela apocalíptica, tal vez de anticipación, esperemos que solo sea fantasía.
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sábado, 4 de enero de 2025


 


Peut être ailleurs...

(roman)

"Enfin, un bus arrive et s'arrête, bien qu'il soit passablement plein. Nous montons tant bien que mal et partons, envoyant une vague d'eau boueuse contre les murs orangés de l'arrêt de bus.

Un chien marron clair regarde l'horizon avec avec un air de désespoir. Même les chiens sont devenus plus tristes. Il attend le départ du bus et traverse jusqu'à la petite place. De là, il nous jette un dernier regard profond et déprimé. Puis il s'enfonce dans la ruelle. Je ne trouve même pas de nourriture dans la poubelle. J'ai parcouru tout le quartier du nord au sud et de l'est à l'ouest et rien. Les gens ne jettent plus leurs restes. Même les os de poulet sont bouillis plus d'une fois pour en extraire toute la substance, et nous, les canidés, n'avons plus rien à nous mettre sous la dent. Je n'ai pas trouvé un seul rat aujourd'hui, pas un seul, on dirait que même les égouts sont pauvres. Aujourd'hui, j'ai mangé deux mouches, parce qu'elles volaient très bas. Si ça continue, je vais devoir changer de quartier. Le problème, c'est que le cartier voisin est dirigé par le borgne et que même les plus gros chiens ont peur de lui. Une dame ouvre la porte de sa maison. Elle me regarde d'un air étrange. Elle me fait un signe. Serait-ce pour quelque chose de bon ? La malchance rend méfiant. Je m'approche, traînant un peu la queue, amical mais pas trop, prêt à mordre s'il le faut, plus tard on dira que je suis un chien rusé, mais c'est la vie qui m'a fait ainsi. - Viens ici - pauvre animal, on dirait qu'il n'a pas pris son petit déjeuner - viens ici - la femme lui lance une hallulla (2) et attend qu'il la croque avant de retourner à l'intérieur et de fermer la porte. Je ne vais pas m'enrichir ou m'appauvrir en lui donnant un morceau de pain. Pauvres bêtes, elles ne sont pas responsables des mauvaises actions des humains."(extrait du premier chapitre)





Les animaux, les objets, le paysage, tous sont les protagonistes d'une époque et d'une histoire. Dans ce roman (comme dans beaucoup de mes romans), les animaux, les objets, les maisons, les plantes, etc. prennent une âme et une pensée, ils participent activement à l'histoire, non seulement en tant que ressource littéraire, mais aussi en tant que gestionnaires qu'ils sont souvent du quotidien, de l'insolite et de nos décisions. 

"Peut-être dans un autre lieu...", un roman qui se déroule pendant les années de dictature et qui, en plus de nous plonger dans la douleur et l'angoisse des personnages, nous invite à la réflexion et à l'esprit critique. Le pouvoir qui corrompt, la déshumanisation, la mort des idéaux, tout cela est exprimé à travers les voix des personnages principaux de cette histoire.


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Quizás en otro lugar...

(novela)

"Un perro café claro mira desconsolado hacia el horizonte. Hasta los perros se han vuelto más tristes. Espera a que la micro arranque y cruza hacia la plazuela. Desde allí nos pega una última mirada, honda, abatida. Luego trota hacia adentro de la población. Ya no encuentro comida ni en el basurero. Me he recorrido toda la pobla de norte a sur y de oriente a poniente y nada. La gente ya no tira las sobras. Hasta los huesitos de pollo los hierven más de una vez para sacarles toda la sustancia y a nosotros los cánidos no nos dejan con qué engañar las tripas. Ni una rata me encuentro hoy, ni una miserable rata, si parece que hasta las alcantarillas están pobres. Hoy me he comido dos moscas, y eso, porque volaban muy bajo. Si esto sigue así tendré que cambiar de barrio. El problema es que la pobla de al lado la lidera el Tuerto y a ese, hasta los perros más grandes le tienen miedo. Una señora abre la puerta de su casa. Me mira con cara rara. Me hace una seña. ¿Será para algo bueno? La mala suerte lo vuelve a uno desconfiado. Me acerco arrastrando un poco la cola, amistoso pero no mucho, listo para soltar el mordisco si hace falta, después andan diciendo que uno es un perro ladino, pero es que así me hizo la vida - Ven acá – pobre animal, tiene cara de no haber desayunado - ven acá - la mujer le tira una hallulla y espera que la muerda antes de volver a entrar y cerrar la puerta. No voy a hacerme ni más rica ni más pobre por darle un pedazo de pan. Ellos qué culpa tienen de las malas obras de los humanos." (Fragmento del primer capítulo)



Los animales, los objetos, el paisaje, todos son protagonistas de un tiempo y de una historia. En esta novela, (como en muchas de mis novelas) los animales, objetos, casas, plantas, etc. cobran alma y pensamiento, participan activamente de la historia, no solo como un recurso literario sino como gestores que son, muchas veces,  de lo cotidiano, de lo inusual y de nuestras decisiones. 

Quizás en otro lugar..., una novela que transcurre durante los años de dictadura y que, junto con adentrarnos en el dolor y la angustia de los personajes, invita a la reflexión y al pensamiento crítico. El poder que corrompe, la deshumanización, la muerte de los ideales, todo eso desfila a través de las voces de los protagonistas de esta historia.

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viernes, 3 de enero de 2025

 




La cuscuta. 

(novela)

Jacqueline Sellan Bodin    



 

"Pedro Adán sintió la tibieza de un aliento contra sus tobillos. La perra lo olfateaba dubitativamente y con desconfianza. El color parduzco de su lomo se confundía con el color del suelo reseco y sus ojos brillaban con la inocencia que tienen los ojos de ciertos animales. Y, a pesar de que al nacer había él cortado con sus propios dientes (según rezaría la leyenda) el azul cordón umbilical – el cordón de los afectos – logró llegar a conmover alguna parte oculta donde aún conservaba la nostalgia de las carencias.

Con un ligero bufido agradeció la perra la tosca caricia que le hizo con la palma acostumbrada sólo a tirar pedruscos y arrancar matojos. Y aunque ni siquiera se le ocurrió ponerle nombre ella lo siguió dócilmente ante su muda invitación.

Sin embargo, la perra había tenido un nombre."

(fragmento del capítulo 4)


Los perros y los niños se entienden siempre muy fácilmente. En esta novela, apocalíptica y de grandes desastres, el amor de un perro es un rasgo nos humaniza, nos devuelve los lazos del afecto. Nos recuerda los cordones umbilicales cortados, a veces demasiado pronto, o brutalmente. En esta novela encontrarás, mezclados a horror, la brutalidad de la ley de la selva contrastada con el amor genuino, la barbarie con los resabios de sentimientos civilizados, la desesperación con la esperanza. 

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El olor de la sal.

(novela)

Jacqueline Sellan Bodin


 

"Estaban sentados en círculo y sus siluetas eran tan borrosas porque estaban envueltas en humo de inciensos y de hierbas quemadas.

Y, cuando levantaron la cara para verme, tenían la boca roja y algo, parecido a la sangre, les chorreaba por el mentón.

Una de las figuras se puso de pie de un salto y me señaló con un dedo que parecía una garra, y gritó unas palabras que el viento se llevó en otra dirección pero que sonaban a maldición.

Eché a correr ladera abajo hacia la caleta, y logré ver, en un reojo, como alzaban el vuelo, transformados en buitres o algo parecido.

Yo corrí sin mirar atrás, con el grito atorado en el pecho, y cuando llegué abajo y miré hacia lo alto, ya no había nada, sólo el cielo nubado y el viento, el viento que, por suerte, se llevó la maldición hacia los cerros lejanos."

(fragmento del capítulo 5)


La historia transcurre en Chiloé a inicios del siglo 20, durante la plaga de roedores, las migraciones hacia el sur, el florecimiento maderero y la poderosa presencia del mito que se mezcla a la realidad sin límites precisos.


jueves, 2 de enero de 2025

 


La cuscuta

Novela.

Jacqueline Sellan Bodin




Sombreando la profundidad de sus ojos oscuros, una pamela de paja enarbola su bastión contra los próximos calores del mediodía. Sobre sus pantalones violáceos, sobre su blusa blanca, sobre los bordados multicolores del cuello y de las mangas, las benignas luces de la mañana pintan y despintan retazos de claridad acuosa. Pasea una mirada soñadora por la brumosa masa de cerros azules que se diluyen a lo lejos. Corta, de la rama baja de una higuera, tres frutos móviles y prietos. De la enramada brota la música alocada de una cigarra y unas pálidas libélulas revolotean a la sombra de los frutales.  (Fragmento del primer capítulo.)


Casi siempre en mis novelas estoy por ahí metida, a veces encarnando un personaje principal, a veces como una voz en of o algún personaje secundario que observa. Tal vez porque de ese modo me conecto más profundamente con la historia. En esta novela apocalíptica, motivada por los acontecimientos actuales y otros no tan actuales, y por otros acontecimientos que podemos anticipar, no podía Alexia dejar de ser yo misma. Y mis desayunos favoritos, de frutas. Un inicio idílico antes de entrar a la pesadilla.

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martes, 31 de diciembre de 2024


 Les papillons féroces. (roman)


"(...)Des pages pleines d'univers parallèles qui vivaient tous ensemble, en même temps, à peine contenus par les couvertures fermées. Il suffisait alors d'ouvrir l'un de ces portails et de jeter un coup d'œil dans l'univers mystérieux qui l'habitait, de se peupler de ces fantômes hallucinants et de parcourir les rues de ces innombrables mondes imaginés par d'autres esprits et qui deviennent nos propres rêves, nos idéaux, et qui vous donnent de la force et de nouvelles idées pour affronter la vie.
Tout cela, elle le leur expliquait patiemment autour d'un thé, en tartinant le pain de beurre et de marmelade d'orange. La marmelade d'écorces d'orange, sa préférée.
Puis elle prit un volume sur l'étagère : « Le comte de Monte-Cristo ». N'est-ce pas étrange - a-t-elle commenté - que ce soit justement ce que je lisais ce jour-là ? C'est ce qu'on appelle la justice poétique."(fragment du chapitre 24 " le premier livre".







Les livres, mes amis les plus anciens et les plus sûrs, ne peuvent être séparés de mes textes. Dans ce roman, ils jouent un rôle essentiel, ils marquent le début de la prise de conscience, ils sont le creuset où se trempe le courage de Catherine et le guide spirituel qui la conduit sur le chemin de la justice et de l'honneur. La Justice avec une majuscule, non pas la légalité variable des sociétés, mais une autre justice, à l'état pur, celle qui se niche dans le cœur de chacun de nous et qui, si nous la laissons s'épanouir et si nous apprenons à écouter nos voix intérieures, nous parlera d'une voix claire. Inéluctable.
Un roman étrange et original qui ne vous laissera pas indifférent.

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El vidrio empañado

(novela)

Jacqueline Sellan Bodin



III 

Catalina dio sus primeros pasos debajo de ese retrato ovalado en el que su padre, con la mano apoyada sobre el hombro de su reciente esposa, miraba hacia la sala, severo e impaciente.

Catalina pestañea sobre el terciopelo de sus ojos y se aleja del retrato temido, en su vestido color frambuesa. Recorre el largo y oscuro corredor, interminable y poblado de puertas, siempre cerradas.

El sonido inseguro de sus pasos se apaga poco a poco tras ella, en la oscuridad del pasadizo, y ante sus ojos, el jardín irrumpe en una bocanada de perfumes, surge de la tierra, brotado repentinamente a sus pies: ahora sus pasos suenan menudamente sobre las arenillas blancas del sendero entre los rosales.

Tras ella, el reino de la casa, de la ronca voz, cortante voz, cuchillo escarcha afilada que hace correr escalofríos a lo largo de su columna vertebral, a lo largo de la médula profunda de sus huesos, desde la frente honda hasta la planta del pie delicada y sensible, la casa oscura en la que aún vibran los ecos de enloquecidas carcajadas que se filtran por los resquicios de las puertas cerradas, de las ventanas cerradas, de las cortinas cerradas, el oscuro miedo, el dolor polvoriento, el corazón morado bajo las venas enredadas.

En el jardín en cambio todo es color y el polen arma castillos de aroma y las mariposas escriben las palabras mágicas que harán retroceder los maleficios.

A lo lejos, Catalina ve agitarse en el viento el vestido malva de su madre y se detiene petrificada. Junto a ella las mariposas se transforman en gusanos con alas, el polen huele a humedad enmohecida y el aire trae resabios de carcajadas despavoridas; dándole la espalda a la luz, echa a correr hacia la casa.

(Fragmento del tercer capítulo)


Las rosas son las flores favoritas de mucha gente, (las mías son las amapolas) pero las rosas  tienen una carga emocional por lo aromático que resulta caminar entre rosales. Ese aroma que desde niña me traía la promesa de la primavera. De nuevos comienzos. Así para Catalina tal vez caminar entre los rosales en flor le hacía olvidar la oscuridad de la casa,  la brutalidad a la que su infancia estaba sometida. "El vidrio empañado" es una novela donde lo siniestro y el ensueño se confunden, donde el amor se agazapa detrás de los espejos mientras éstos reflejan la crueldad y el crimen. 

Un libro diferente donde encontrarás poesía, drama, amor y desamor, muerte y nacimiento, ensueños y soledad. 

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Que este año comience con toda la energía, que la creatividad florezca y se derrame sobre todos ustedes, mis amigos queridos.


 

lunes, 30 de diciembre de 2024


II


"Unos chayotes crecen a orillas de la calle central en la que ahora se amontonan los muros demolidos por el terremoto.

Y los ratones corretean entre las ruinas.

Aunque no sólo las ratas, también algunas zarigüeyas se han aventurado entre los matorrales, y un zorrillo, un día, vio cruzar la antigua carretera.

Los perros vagos se han vuelto completamente salvajes y sus jaurías pelean contra los chacales que se adentran hasta la periferia de la remota ciudad.

Pedro Adán mira, con inconsciente tristeza, la calle de tierra que se derrite al soplo del viento. No sabe que eso que siente se llama depresión, para él es el modo normal que tiene la vida.

Adán, qué idea absurda la de su madre, ponerle un nombre tan predestinado y que él se complacería en desmentir. Porque sería estéril. Como se había vuelto estéril poco a poco la ladera que lo llevaba al norte de la población; de lo que quedaba: los despojos de la ciudad. El sitio donde se amontonaban antaño, desordenadamente, los puestos de vendedores de toda clase de productos, hoy es un peladero bordeado de escombros. Y porque, lejos de ser el preservador de la raza humana, será precisamente todo lo contrario." 

(fragmento)

LA CUSCUTA, novela.   
Jacqueline Sellan Bodin




En esta novela de ficción apocalíptica, no podían faltar los terremotos. Hija soy de este Chile convulso que acostumbra desenroscar sus anillos de vez en cuando. Y, porque si bien las catástrofes producidas por el hombre (guerras, virus de laboratorio, tecnología superior  a la inteligencia media) suelen ser tremendas y devastadoras, pueden ser contrarrestadas con la razón o la fuerza. Los terremotos, en cambio, son imposibles de detener, prevenir o revertir. Nos sacuden sin atender a privilegios ni rangos. Su destrucción viene de una fuerza cósmica, nos descubren nuestra pequeñez e indefensión frente al universo. En lo que escribimos siempre nos ponemos a nosotros mismos. Nuestras experiencias y anhelos, sueños o deseos. Y los paisajes que nos habitan. Si embargo, en esta novela, curiosamente, que roza la ciencia ficción, no han sido mis paisajes del sur de Chile los que aparecen. Mis lectores de mi querido Zitácuaro podrán reconocer allí, seguramente, el diseño de sus calles, la carretera que va a Toluca con sus cerros escalonados, y los exquisitos chayotes, que, aún en medio de la destrucción, crecen al borde de las cercas. 

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domingo, 29 de diciembre de 2024

 




La cuscuta

(NOVELA)

  I


"A media altura en la ladera se eleva la casa construida con barro, piedras, botellas de vidrio, fierros, platos rotos y otros objetos en desuso. En torno a sus paredes crece apretadamente una huerta frondosa que se inclina bajo el peso de sus frutos. Está por terminar la estación seca y ya se forman, en el horizonte, algunas nubecillas violáceas que se diluyen sin precipitar, y el cielo vuelve a tener esa inmutabilidad de estampa veraniega. Pero la humedad se puede oler en el aire y se nota que pronto comenzarán a caer los copiosos chubascos estivales. La casita tiene una extraña forma; no es ni redonda ni oblonga, ni mucho menos cuadrada. En realidad, nada es cuadrado o regular en ella, ni lo es tampoco el cercado vegetal que rodea el terreno, irregular también en sus altibajos, lleno de hortalizas y flores, mezcladas y combinadas, y recorrido por la línea serpenteante de un camino de piedrecillas claras. 

Esta extraña casita había logrado resistir al éxodo y al abandono. A su alrededor, las cumbres se alzan, altivas y solitarias, cubiertas por una leve muselina de nubes, como novias agrestes. A esta hora, la más dorada, cuando el sol es todavía una caricia y no una quemadura, Alexia se pasea, como cada mañana, entre los frutales. Nadie, al verla, podría imaginar que más allá de ese pequeño y encerrado paraíso, más allá de ese remanso entre las montañas, lejos, hacia donde lleva la semiderruida carretera que conserva apenas algunos trechos quebradizos de pavimento y que baja a tropezones hacia el valle, se extendió no hace mucho la terrible animalidad de una urbe llena de ruidos y de aullidos y de miseria, demostrando, una vez más, la inutilidad de los esfuerzos citadinos por enfrentar las catástrofes."


Así comienza "La cuscuta", novela apocalíptica inspirada por la reciente pandemia y la sicosis que se creó en derredor. También está inspirada en la construcción que estábamos llevando a cabo, Jorge y yo, de nuestra futura casa, "hecha de barro, piedras, botellas, y otros materiales en desuso". El proyecto quedó a medias cuando mi compañero enfermó, pero la novela siguió su curso y culminó en este texto, "La cuscuta", que pueden encontrar en Amazon. También en pdf escribiendo a mi WhatsApp: +56 9497878925






 

  XXV De la corriente, el pulso ciego, remonta en índigos palpitantes, una embarcación muerta llena de hambreados fantasmas. Los antiguos ha...